25

Oct

by Gerónimo Jaime

Esta faceta es nueva. Veremos qué sale.


Quiero expresar lo que ocurre cuando perdemos el control y nos volvemos agresivos con nuestro entorno.

Todo se va al garete.
Ya no se trata de si tenemos razón o no.
Un agente externo nos impulsa a dejar de razonar y a actuar impulsivamente.
Puede que después sintamos remordimientos, o puede que no.
Yo procuro recurrir a la filosofía estoica, aunque no es fácil.
Es algo que escapa a nuestro control.
No somos perfectos: somos humanos y siempre estamos expuestos a fallarnos a nosotros mismos.
Ayer tuve un acceso de ira. Es de lo peor que puede ocurrir. Me habían sacado de mis casillas.
Y después me arrepentí.
Ahora ya no hay vuelta atrás; solo queda procurar que no vuelva a repetirse en el futuro.
Y es harto difícil dominar aquello que no podemos cambiar.
Esa persona que nos saca de nuestro centro no va a cambiar. Nosotros sí podemos hacerlo.
Ahí es donde reside nuestro trabajo interno.
Todos tenemos un límite a la hora de soportar la agresión verbal: unos aguantan más y otros, menos.
Y, por último, dejo esta reflexión: ¿somos débiles o fuertes?

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